EFEMÉRIDES HISTÓRICAS ORANENSES – Orán el 9 de julio de 1816: una ciudad "en pie de guerra".
EFEMÉRIDES HISTÓRICAS ORANENSES – Orán el 9 julio de 1816: una ciudad "en pie
de guerra".
Hacia el año 1816 Orán era todavía una joven colonia agrícola, con una
población estable que no superaba los 120 habitantes dedicada casi en su
totalidad a las tareas rurales y la cría de ganado. Por eso mismo, durante el
transcurso de la Guerra de la Independencia Orán se convirtió en un punto estratégico:
para avanzar sobre Salta, los ejércitos realistas necesitaban imperiosamente conseguir
alimentos para las tropas y forraje para sus cabalgaduras, las que pretendían extraer del fértil y rico valle del Zenta. El general Güemes, previendo el
avance de las tropas realistas sobre Orán, nombró en marzo de 1816 al capitán
de milicias gauchas Manuel Eduardo Arias con el rango de “Comandante de Armas
de Orán”, según el acta del Cabildo del 27 de marzo de aquel año. Arias conformó una
tropa con gauchos de “Orán, Santa Victoria, San Andrés y la Puna” de
aproximadamente 100 hombres, con el
objetivo resguardar la ciudad de Orán ante el avance de las fuerzas enemigas, y
evitar que éstas saquearan la ciudad. El
valle del Zenta se había convertido para julio de 1816 en una auténtica “tierra
en armas”, y la ciudad de Orán esperaba “en pie de guerra” al ejército realista, bajo la
autoridad del Comandante Manuel Eduardo Arias.
A continuación, el artículo completo:
Manuel Eduardo Arias: “Comandante de Armas” de
la ciudad de Orán.
Conviene recordar que desde las reformas
borbónicas del siglo XVIII existía organizada una estructura militar de
soldados profesionales al servicio de la corona, fuerza especializada en la que
fueron formados militarmente numerosos patriotas como San Martín, Rondeau o el
mismo Güemes. Pero además, era bastante común que los miembros de la
aristocracia comercial española recibieran títulos militares aún sin contar con
formación específica: “Para los
comerciantes y hacendados jujeños, el adquirir el título de Coronel, general,
capitán y otros, era importante porque los fueros militares le permitían
sustraerse de la justicia civil”[1].
Como militares, los hacendados estaban exceptuados de algunos condicionamientos
que recaían sobre los civiles, lo que les traía notables ventajas para sus
emprendimientos comerciales. Señalamos este dato, que viene a confirmar una vez
más la pertenencia de Arias a aquella clase de hacendados rurales, quienes muy
comúnmente aspiraban a desarrollar la carrera militar en forma paralela a su actividad
comercial[2].
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Busto de Manuel Eduardo Arias, ubicado en la Casa del Bicentenario de
la ciudad de Orán. |
A partir de ese momento Arias ostenta el cargo militar de “Comandante de la Ciudad de Orán”, que
como explicaremos más adelante formaba parte de las atribuciones del Teniente
Gobernador, máxima autoridad de una ciudad y presidente del Cabildo. El mismo
Güemes lo menciona en este cargo en un oficio destinado a Belgrano de febrero
de 1817, donde dice: “Excelentísimo
señor. Con fecha 11 del corriente, el Comandante de la ciudad de Orán don
Manuel Eduardo Arias me asegura de un modo indudable, que…”[5]. Es en esta ciudad donde Arias establece su
Cuartel General, según lo apunta de puño y letra en los oficios enviados a
Güemes, rubricando algunos de los mismos con el texto “Dios guarde a V.S. muchos años, cuartel
general de Orán, Manuel Eduardo Arias”[6].
Arias organiza su tropa incorporando
la población rural a las fuerzas del regimiento Orán, que como dijimos rondaría
los veinticinco soldados. En octubre de 1818, Güemes eleva un informe a
Belgrano[7]
donde consigna que los “gauchos de Orán,
Santa Victoria, San Andrés y la Puna” conforman un único cuerpo militar,
dividido en dos escuadrones: el 1° Escuadrón bajo el mando del Teniente
Coronel don Manuel Eduardo Arias y el 2° Escuadrón bajo el mando del teniente
Coronel don José Antonio Ruiz. Según dicho informe, el Escuadrón comandado por
Arias está integrado por diez oficiales, nueve sargentos, dieciocho cabos y noventa
y tres soldados (gauchos y aborígenes), conformando en total una fuerza de
ciento veintiún hombres.
La responsabilidad que implicaba el
nombramiento como Comandante de Armas del Regimiento Orán es muestra de la
confianza que Güemes tenía depositada en Arias para encabezar eficazmente este enclave
militar. En un oficio del 5 de junio de 1816 dirigido a Arias, el gobernador le
manifiesta que espera que actúe “con el mismo
entusiasmo y energía que siempre ha desplegado” y que confía en que “sabrá llevar adelante la obra empezada” [8]. Sobre este período existe documentado un
importante intercambio de oficios entre el General Güemes y sus Comandantes, los
cuales permiten conocer las acciones desplegadas por Arias como Comandante de
Orán. A fin de que la exposición del contenido de ese intercambio de partes militares
entre Güemes y Arias no resulte excesiva, presentamos aquí una síntesis del
contenido de esos más de veinte oficios[9],
escritos entre 1816 y 1817.
En sus textos podemos apreciar con
claridad que la tarea principal encomendada por Güemes a Arias consiste en que este
organice a la población del Valle del Zenta y de San Andrés para asegurar el
territorio ante la inminente ocupación por parte de las fuerzas realistas. Para
ello Arias está autorizado a exigir contribuciones voluntarias a los vecinos
acaudalados, con la consigna clara de que todo lo exigido será posteriormente reintegrado
por el Estado. De acuerdo con esto, desde el cuartel general de Orán, Arias
organiza las avanzadas de milicias gauchas, con las que actúa en todo el
territorio de su influencia, que va desde Iruya hasta Ledesma. Como subordinado
del Coronel Urdininea, Jefe de la Vanguardia ubicado en Humahuaca, provee los
recursos militares que reúne (hombres, armas y mulas) y suministra ganado para
alimento de las tropas de la zona, escondiendo el resto a fin de que el enemigo
no pueda apropiárselo. Entre las órdenes de Güemes a Arias se destaca la de
mantener una constante comunicación con él mismo y con los otros Comandantes, y
el permanente envío de “bomberos” (espías) a las posiciones del enemigo para
obtener información. Güemes le encomienda especialmente vigilar que no se
susciten acciones de sedición entre la población de Orán, y enviarle a las
personas sospechosas y a los prisioneros, así como a los “pasados” del ejército
realista. Todo esto lo realiza efectivamente Arias desde el cuartel general de
Orán, mientras lleva a cabo constantes salidas hacia otros puntos con sus
partidas. Arias sale en reiteradas oportunidades de la ciudad con su tropa de
gauchos oranenses para accionar sobre las fuerzas realistas o para apoyar acciones
de los otros Comandantes, por lo cual debe nombrar un “Comandante interino”
para que lo reemplace en Orán durante sus excursiones armadas.
Este intercambio de oficios militares
entre Arias y Güemes permite apreciar su desempeño en el cumplimiento de las
órdenes emanadas por el Gobernador, actuando eficazmente en la zona. Su calificado
accionar al frente de las tropas gauchas de San Andrés y del Zenta fue sin duda
uno de los motivos por los cuáles el Gobernador Güemes lo eligió para encabezar
las milicias de Orán. Pero esta elección no respondía solo a razones de orden
militar, sino también a razones políticas, que como veremos a continuación van
a cobrar su real dimensión en el contexto del Congreso de Tucumán de 1816.
[1]
CRUZ Enrique Normando. Historia del Jujuy
colonial: Gobierno y sociedad en el siglo XVIII. Salta: Purmamarka
Ediciones, 2011, pág. 29.
[2]
Volviendo al ejemplo de Gergorio Zegada: “El
cargo de comandante de armas de la frontera del Chaco de Jujuy le permite
ampliar su jurisdicción a un espacio paulatinamente incorporado al mercado
colonial regional…” CRUZ
Enrique Normando. Del Fuerte a la
hacienda… op. cit. pág. 74.
[3]
Ibídem t. III, pág. 387.
[4]
Señalemos como dato a atender
que, según relata el Acta, los cabildantes mandaron llamar a Arias para aceptar
su nombramiento, presentándose este en el mismo día, de lo que podemos inducir
tanto que estaba allí en virtud de su nombramiento o que estaba allí residiendo
como vecino de la ciudad de Orán.
[5] GÜEMES Luis, op. cit. t. IV, pág. 334.
[6]
Parte del Coronel Manuel Eduardo Arias al General Martín Güemes, 31 de enero de 1817. Citado en GÜEMES
Luis, op. cit. t. IV, pág. 317.
[7]
GÜEMES L. op. cit., t. VIII, págs.
42-43.
[8]
GÜEMES Luis, op. cit. t. III, pág. 390.
[9]
Cf. GÜEMES Luis, op. cit. t. III, pág. 390; t. IV, págs. 11, 30, 58, 79, 82,
143, 144, 154, 238, 245, 247, 256, 264, 280, 301, 302, 318, 334, 349, 354, 357.
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